miércoles, 17 de mayo de 2017

“El desarrollo de la inteligencia emocional y la vida moderna”



¿Cuáles son los elementos que como educadores y padres debemos considerar en la salud emocional de los niños?


Inculcar hábitos,
Fortalecer la autoestima
Corregir comportamientos y establecer relaciones buenas y sanas.
Afrontar la vida con confianza y optimismo
Entender la sensibilidad y la susceptibilidad de los demás



¿Qué implicaciones tienen el estrés en la vida familiar, laboral y escolar?
Sentirse angustiados al grado de enfermarse, estar nervioso e irritable, tendencia a fritar, quejarse, enfrascarse en discusiones interminables, perder la compostura, enojarse y decir todo lo que se siente. Ponerse tercos y difíciles

¿Cómo podemos ser educadores y padres emocionalmente competentes?
Manteniendo el control, la tranquilidad y evitando la agresión. Resaltar aspectos positivos. Enseñar a los niños a manejar de manera asertiva sus emociones. A medida que se trabaja en la expresión de las emociones, los niños van entendiendo que el estrés no es una condición de vida, sino un estado que se puede aprender a controlar. Todo depende de la forma como son percibidas las situaciones y de las herramientas con las que se cuenta para afrontarlas en forma adecuada.


¿Cómo podemos reafirmar el autoconcepto y la autoestima en nuestros niños?
Un buen autoconcepto ayudará al niño a crecer seguro de sí mismo, a ser más capaz de experimentar y buscar soluciones, lo que le permitirá alcanzar el éxito con mayor frecuencia. Todo esto contribuirá a que el niño elaboré una elevada autoestima.

Amor incondicional: El niño tiene que saber que se le quiere por ser quien es, que su conducta, sus éxitos o fracasos, no harán que sus padres le dejen de querer. Esto hace que se sientan seguros y que no tengan ansiedad por no valer lo suficiente.
Reforzarle: Hay que halagar sus logros y comentarle su importancia para elevar su confianza en sí mismo. Haz siempre comentarios positivos sobre las acciones buenas que haya realizado.
Ayudarle a conocerse: El niño debe ser consciente de los logros que consigue y de sus habilidades para que se sienta más seguro y orgulloso acerca de las cosas que es capaz de hacer. Hay que animarle a pensar sobre sí mismo y sus características como persona y ayudarle a no tener miedo de sus limitaciones.
Escuchar: Hay que dedicar un tiempo a escuchar con atención y paciencia a los hijos. Deben sentir que son comprendidos y aceptados, así que pide aclaraciones siempre que las necesites e intenta ponerte en su lugar. Organiza tu tiempo para tener siempre un rato que puedas dedicar a hablar con tu hijo.

La autoestima empieza a formarse en una persona desde que se es bebé y desde que establece el primer vínculo con la madre y con el padre. Cuando un niño se siente querido y aceptado por sus padres, le resulta más fácil aceptarse a sí mismo. Por este motivo, es muy importante que, durante los primeros años de su vida, el niño o la niña sienta que es importante y que se le quiere tal y como es.

Para reafirmar la autoestima es necesario:

Ayudarle a identificar y superar sus debilidades.
Estimular a que alcance metas y objetivos.
Espere lo mejor de él y hágaselo saber.
Valorar sus opiniones.
Que tenga expectativas realistas.
Hacer que se sienta valioso
Permitirle realizar lo que es capaz

La autoestima en los niños tiene una gran importancia ya que le ayudará a determinar gran cantidad de acciones, elecciones, proyectos y metas en la vida




Referencia Bibliográfica


González, M. y López, M. (2010). Disciplinar con inteligencia emocional. Técnicas para enseñar hábitos y valores en los niños. Colombia: Ediciones Gamma.

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