¿Cuáles
son los elementos que como educadores y padres debemos considerar en la salud
emocional de los niños?
Inculcar hábitos,
Fortalecer la autoestima
Corregir comportamientos y establecer relaciones buenas y sanas.
Afrontar la vida con confianza y optimismo
Entender la sensibilidad y la susceptibilidad de los demás

¿Qué implicaciones
tienen el estrés en la vida familiar, laboral y escolar?
Sentirse
angustiados al grado de enfermarse, estar nervioso e irritable, tendencia a
fritar, quejarse, enfrascarse en discusiones interminables, perder la
compostura, enojarse y decir todo lo que se siente. Ponerse tercos y difíciles
¿Cómo podemos ser
educadores y padres emocionalmente competentes?
Manteniendo el
control, la tranquilidad y evitando la agresión. Resaltar aspectos positivos.
Enseñar a los niños a manejar de manera asertiva sus emociones. A medida que se
trabaja en la expresión de las emociones, los niños van entendiendo que el
estrés no es una condición de vida, sino un estado que se puede aprender a
controlar. Todo depende de la forma como son percibidas las situaciones y de
las herramientas con las que se cuenta para afrontarlas en forma adecuada.
¿Cómo podemos
reafirmar el autoconcepto y la autoestima en nuestros niños?
Un buen
autoconcepto ayudará al niño a crecer seguro de sí mismo, a ser más capaz de
experimentar y buscar soluciones, lo que le permitirá alcanzar el éxito con
mayor frecuencia. Todo esto contribuirá a que el niño elaboré una elevada
autoestima.
Amor incondicional: El niño tiene que saber que se le quiere por
ser quien es, que su conducta, sus éxitos o fracasos, no harán que sus padres
le dejen de querer. Esto hace que se sientan seguros y que no tengan ansiedad
por no valer lo suficiente.
Reforzarle: Hay que halagar sus logros y comentarle su importancia para
elevar su confianza en sí mismo. Haz siempre comentarios positivos sobre las
acciones buenas que haya realizado.
Ayudarle a conocerse: El niño debe ser consciente de los logros que
consigue y de sus habilidades para que se sienta más seguro y orgulloso acerca
de las cosas que es capaz de hacer. Hay que animarle a pensar sobre sí mismo y
sus características como persona y ayudarle a no tener miedo de sus
limitaciones.
Escuchar:
Hay que dedicar un tiempo a escuchar con atención y paciencia a los hijos.
Deben sentir que son comprendidos y aceptados, así que pide aclaraciones
siempre que las necesites e intenta ponerte en su lugar. Organiza tu tiempo
para tener siempre un rato que puedas dedicar a hablar con tu hijo.
La autoestima empieza a formarse en una persona desde que se es bebé y
desde que establece el primer vínculo con la madre y con el padre. Cuando un
niño se siente querido y aceptado por sus padres, le resulta más fácil
aceptarse a sí mismo. Por este motivo, es muy importante que, durante los
primeros años de su vida, el niño o la niña sienta que es importante y que se
le quiere tal y como es.
Para reafirmar la autoestima es necesario:
Ayudarle a
identificar y superar sus debilidades.
Estimular a que
alcance metas y objetivos.
Espere lo mejor
de él y hágaselo saber.
Valorar sus
opiniones.
Que tenga
expectativas realistas.
Hacer que se
sienta valioso
Permitirle
realizar lo que es capaz
La autoestima en los niños tiene una gran importancia ya que le ayudará a
determinar gran cantidad de acciones, elecciones, proyectos y metas en la vida
Referencia Bibliográfica
González, M. y López, M. (2010). Disciplinar con inteligencia emocional. Técnicas para enseñar hábitos y valores en los niños. Colombia: Ediciones Gamma.